Paloma Durà es Psicóloga General Sanitaria y psicoterapeuta, con más de 12 años de experiencia en el acompañamiento individual, de pareja y grupal.
Su práctica se caracteriza por un enfoque profundamente humano, donde el vínculo terapéutico se convierte en un espacio seguro de exploración, comprensión y transformación emocional.
Su trabajo se orienta al abordaje del trauma relacional, la regulación emocional y las dinámicas vinculares, integrando modelos basados en la evidencia como EMDR, IFS, IFIO y Psicodrama.
A lo largo de su trayectoria clínica ha desarrollado el Modelo Orgánico de Integración Emocional Intra–Interrelacional DREII
(Dinámica de Reprocesamiento Emocional Intra–Interrelacional © 2025 Paloma Durà), un marco terapéutico que articula teoría del apego, neurobiología relacional y enfoques experienciales en una comprensión dinámica del proceso terapéutico.
Este modelo facilita una lectura integrada de la experiencia emocional interna y la dimensión relacional, favoreciendo procesos de autorregulación, co-regulación y resignificación profunda, orientados a una mayor coherencia interna.
Licenciada en Psicología, Psicóloga General Sanitaria, colegiada n.º 25.000 y psicoterapeuta acreditada por la FEAP en 2011, Paloma ha construido su trayectoria acompañando procesos individuales, de pareja y grupales desde una perspectiva integrativa, relacional y sensible al trauma.
Su práctica parte de una comprensión orgánica de la persona, en la que historia, cuerpo, emoción, mente y vínculo forman parte de una misma experiencia. Desde esta mirada, los síntomas y las respuestas emocionales no se entienden de manera aislada, sino en relación con la historia vivida, los mecanismos de protección desarrollados y las dinámicas que se activan en el presente.
El Modelo Orgánico de Integración Emocional Intra–Interrelacional DREII (Dinámica de Reprocesamiento Emocional Intra–Interrelacional © 2025 Paloma Durà) articula la teoría del apego, la neurobiología relacional y los abordajes experienciales y corporales. Este marco permite explorar de forma conjunta lo que sucede dentro de la persona y lo que se manifiesta en sus relaciones, favoreciendo una comprensión más profunda de los patrones emocionales y vinculares.
Dentro de este modelo, Paloma ha desarrollado la TPI–DREII, una Técnica Proyectiva Integrativa que facilita el mapeo simbólico, corporal y narrativo de la experiencia emocional. La técnica integra evaluación clínica, psicoeducación y experiencia terapéutica, ayudando a identificar necesidades, conflictos internos, recursos y formas de protección que pueden resultar difíciles de expresar únicamente mediante la palabra.
Su acompañamiento puede integrar recursos procedentes de EMDR, IFS, IFIO, Psicodrama, terapia de pareja centrada en las emociones y terapias somáticas. La elección de cada recurso no responde a un protocolo rígido, sino a las necesidades clínicas, el momento y el ritmo de cada persona o pareja.
Cuenta con formación avanzada en trauma complejo, apego, disociación, regulación emocional, reconstrucción del Self y dinámicas relacionales. Esta formación le permite acompañar procesos relacionados con experiencias traumáticas, ansiedad, desconexión emocional, autoestima, crisis vitales, conflictos de pareja y patrones que se repiten a pesar de los intentos por cambiarlos.
Es Máster en Psicodrama y Psicodanza por ESCAT y diplomada en Arte Dramático. Su formación expresiva aporta una comprensión viva del cuerpo, el gesto, la emoción y el lenguaje simbólico, incorporando recursos que permiten acceder a dimensiones de la experiencia que no siempre pueden elaborarse únicamente desde lo racional.
A lo largo de su trayectoria también ha participado en proyectos de impacto social relacionados con el bienestar psicológico, la igualdad y el acompañamiento a la infancia y la adolescencia. Ha colaborado en iniciativas vinculadas al Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya, el Ajuntament de Barcelona, Catalunya Ràdio y el Institut Català de l’Acolliment i l’Adopció, entre otras entidades.
Su forma de entender la psicoterapia combina rigor clínico, presencia y sensibilidad humana. Más que aplicar técnicas de manera aislada, busca construir un proceso terapéutico adaptado a cada persona, capaz de favorecer una relación más segura consigo misma, una mayor comprensión de su experiencia y una transformación emocional profunda y sostenible.
